temperature icon 21°C

Bonita Cantina Mediterránea: una nueva forma de saborear Calabardina

Hay proyectos que nacen de una oportunidad y otros que nacen de una intuición. Bonita Cantina Mediterránea nació de las ganas de crear un lugar al que sus propios creadores querrían ir.

Cuando apareció aquel pequeño local frente al mar en Calabardina, lo tuvieron claro. Allí podía empezar algo especial.

El proyecto nació pequeño, prácticamente familiar, pero con una idea muy definida: crear un espacio diferente, con personalidad propia y capaz de reunir influencias de distintos lugares sin perder de vista algo fundamental: el producto y el territorio en el que se encuentra.

Hoy Bonita ha crecido y evolucionado mucho desde sus comienzos, pero mantiene intacta esa intención.

Un proyecto con raíces en Águilas

Detrás de Bonita hay también una historia personal.

Sus creadores viven entre Madrid y Águilas, pero el vínculo con el municipio viene de mucho antes. La familia Guevara es de aquí y su abuelo, Paco Rabal, era aguileño.

Águilas siempre ha formado parte de su historia familiar y personal. Por eso, emprender precisamente aquí tenía un significado que iba mucho más allá de abrir un restaurante.

Elegir Calabardina como punto de partida fue también una manera de regresar a ese vínculo y construir algo propio desde un lugar que ya formaba parte de su historia.

Madrid, Australia, Los Ángeles… y Águilas

Si hay una palabra que define la propuesta gastronómica de Bonita, probablemente sea mezcla.

Su cocina recoge influencias de lugares tan diferentes como Madrid, Australia o Los Ángeles, pero no busca reproducirlas literalmente. La idea es coger aquello que les gusta de cada cultura gastronómica y llevarlo a su propio terreno.

Así, en la misma carta puede aparecer un concepto de brunch de inspiración australiana junto a una buena sobrasada murciana.

Ese contraste es parte de la personalidad de Bonita.

La inspiración internacional convive con el producto local y con una apuesta por trabajar, siempre que es posible, con productores cercanos y productos de kilómetro cero.

No quieren encasillarse en una única cocina ni construir una carta cerrada. Al contrario: quieren que pueda evolucionar con ellos, cambiar y sorprender.

Porque, al final, Bonita también es eso: un concepto abierto.

El café como declaración de intenciones

Entre todos los productos de la carta hay uno que ocupa un lugar especialmente importante: el café.

Desde el principio tenían claro que querían trabajar con café de especialidad y darle el protagonismo que, en su opinión, merece.

Y quizá el café sea precisamente una de las mejores formas de entender la filosofía del restaurante.

Porque detrás de algo aparentemente sencillo hay mucho trabajo: elegir un buen producto, cuidarlo y prestar atención a cómo llega finalmente a la mesa.

Pero todo ello sin perder el carácter informal que quieren que tenga Bonita.

Y esa combinación se traslada también a la experiencia.

Puedes llegar buscando simplemente un café y terminar quedándote a comer. O venir a tomar un aperitivo, alargarlo con una copa o convertir una visita rápida en varias horas.

Bonita no quiere tener un único momento del día.

Quiere formar parte de todos ellos.

Una nueva pieza de la gastronomía de Águilas

Formar parte de la gastronomía de Águilas supone para ellos orgullo, pero también respeto.

Porque el municipio tiene una identidad gastronómica propia y cuenta con establecimientos que llevan décadas construyendo esa historia.

Bonita llega desde otro lugar y con una propuesta diferente, pero precisamente por eso su intención no es sustituir lo que ya existe.

Es sumar.

Aportar una nueva mirada, incorporar otras influencias y encontrar su propio espacio dentro de una gastronomía local que continúa creciendo y evolucionando.

Y en este caso, además, existe un componente emocional difícil de separar del proyecto.

Paco Rabal llevó siempre el nombre de Águilas con orgullo y cariño. Ahora, poder desarrollar un proyecto propio en esta misma tierra supone continuar ese vínculo familiar desde un ámbito completamente diferente.

Que Bonita también forme parte de tus recuerdos

Quizá la aspiración más bonita del proyecto no tenga que ver con la carta ni con el café.

Tiene que ver con el tiempo.

Con que dentro de unos años alguien recuerde sus días en Calabardina y, entre esos recuerdos, aparezca Bonita.

Un desayuno frente al mar. Un café. Un brunch. Una comida que se alargó más de lo previsto. Un aperitivo después de la playa. Una copa al final del día.

Porque los lugares también forman parte de nuestras historias.

Y si Bonita consigue convertirse en una pequeña parte de los recuerdos de quienes pasan por Calabardina, habrá conseguido algo mucho más importante que convertirse simplemente en un restaurante.

Habrá conseguido formar parte de Águilas.

Si te ha gustado, comparte:
Facebook
X
WhatsApp
Telegram
Threads
Email

También te puede gustar: